23 diciembre 2008

La campana de Huesca

23 diciembre 2008

En el año 1134 fallece el rey de Aragón, Alfonso I el Batallador. El rey no tuvo descendencia y su testamento y sucesión levantaron ampollas entre los nobles y la Iglesia.

En nombre del bien más grande e incomparable que es Dios. Yo Alfonso, rey de Aragón, pensando en mi suerte y reflexionando que la naturaleza hace mortales a todos los hombres, me propuse, mientras tuviera vida y salud, distribuir el reino que Dios me concedió y mis posesiones y rentas de la manera más conveniente para después de mi existencia. Por consiguiente temiendo el juicio divino, para la salvación de mi alma y también la de mi padre y mi madre y la de todos mis familiares, hago testamento a Dios, a Nuestro Señor Jesucristo y a todos sus santos.

Ante el disgusto de la Iglesia y de los nobles como resultado del testamento, se llegó al acuerdo de que en Aragón le sucediera su hermano Ramiro, que estaba recluido en un monasterio. Ramiro II el Monje se encontró con un reino asediado por los reinos de Castilla y de Navarra y con unos nobles que querían manipularle a su antojo.

El “Monje”, preocupado por la desobediencia de sus nobles mandó un mensajero a su antiguo maestro, el abad de San Ponce de Tomeras, pidiéndole consejo. Este mensajero se reunió con el abad en el huerto, después de plantear los problemas del rey Ramiro II, el abad se limitó a cortar las rosas que sobresalían del seto, sin decir nada. El mensajero no entendía nada, pero relato los hechos al rey tal como había visto. El rey hizo llamar a los principales nobles para que vinieran con la excusa de hacer una campana que se oyera en todo el reino. Una vez allí, hizo cortar la cabeza a los nobles más culpables, sofocando la revuelta.

Dejó para el final al obispo de Huesca, para unos el peor de todos los rebeldes, para otro la última oportunidad para redimirse:

- ¿Qué os parece esta campana?- Pregunto el rey.

- Le falta el badajo- Contestó lacónico el obispo.

- ¿El badajo?, será vuestra cabeza.

El resto de nobles se dieron por enterados y el reino se apaciguó. Abdicó después de 17 años de reinado y se retiró al monasterio del que nunca, hubiese, seguro, querido salir.

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Banda sonora: "The cure - Lovesong"

22 diciembre 2008

El sueño dormido

22 diciembre 2008

La muerte del joven griego Alexandros Grigoropulos, de 15 años, fallecido en Atenas el pasado 6 de diciembre tras recibir un disparo a bocajarro de un policía, encendió la mecha de la indignación en Grecia. Surgieron manifestaciones y estallaron disturbios desde Salónica, al norte, hasta Heraclión, en Creta. Cientos de universitarios dejaron los libros y salieron a las calles para protestar contra la violencia policial y, sobre todo, contra el Gobierno y contra un futuro negro en el que se ven cobrando 700 euros al mes, con suerte, ya que es el país con más paro entre los jovenes de la Unión. Y no están solos. Cuatro días después, justo en la misma jornada en la que Grecia quedaba paralizada por una huelga general, pequeñas réplicas del terremoto social heleno se extendieron hasta Italia, Alemania, Francia, Dinamarca y España, donde arrecia contra el Plan Bolonia. No se debe menospreciar el alcance de esta revuelta.

Como el contagio biológico, el contagio social sólo se expande si existen condiciones ambientales que lo favorezcan. ¿Puede ser otro Mayo del 68?. En Grecia, este cultivo es la causa de diversos factores: Brutalidad policial y corrupción política por un lado y, por otro, perspectivas pesimistas para los jóvenes; el miedo escénico a la crisis económica, y a todo ello se ha sumado el problema que acarrea desde hace varios años a la Unión Europea, la inmigración.

Uno de esos factores, el que atañe a la falta de un porvenir digno para los jóvenes, es común en el sur de Europa. Aquí en España se da una situación singular en el continente, en el que se ha reducido el poder adquisitivo del salario medio, paradójicamente en un período de vacas gordas en los últimos 8 años. Además cuenta también con una elevada precariedad, tiene la tasa de temporalidad laboral más alta de Europa, casi uno de cada tres trabajadores es eventual, el doble de la media de la Unión Europea. Los salarios para los jóvenes que empiezan son bajos en todas partes, pero en ningún lado se encuentran con que su futuro profesional está tan bloqueado como en Europa del sur.

La mayoría de estudios sobre las perspectivas de futuro de las actuales generaciones jóvenes muestran escenarios peores que los de las anteriores. Tienen mayores dificultades para acceder a viviendas y formar nuevas familias. Ante estas presiones no es extraño que haya gente joven -y no tan joven- dispuesta a protesta. Podría suceder, incluso, que personas que se sienten agraviadas por otros procesos de exclusión social decidan sumarse. El contexto de crisis propicia que la revuelta se pueda reproducir en cualquier país.

La concentración de toda esa insatisfacción, sumada a la crítica al Gobierno del primer ministro liberal Kostas Karamanlis, es la que ha conferido un gran ímpetu a la agitación en Grecia, bautizada ya como el alzamiento de la generación de los setencientoseuristas. Recelan del sistema político (y su corrupción), del judicial, de los medios y de la iglesia. En todas partes hay minorías marginadas e insatisfechas, y lo singular de Grecia es que estas minorías han encontrado una base común con estratos sociales más amplios, sobre todo debido al extremo rechazo generalizado hacia el Gobierno. Se han unido grupúsculos antisistema, antiglobalización y anarquistas, pero el grueso de las protestas lo integran estudiantes de universidades. Todos ellos jóvenes.

Los jóvenes suelen ser el termómetro de los cambios sociales. Mientras hace cuarenta años, en 1968, anunciaban los límites del progreso, ahora anticipan sus efectos perversos. En la Europa mediterránea, la juventud se ha convertido en una fase de la vida extremadamente larga, cuyo inicio se adelanta y cuyo final se atrasa. Lo que conlleva un modelo de jóvenes adultos parcialmente emancipados viable en situaciones de bienestar pero menos soportable cuando arrecia la crisis. Lo relevante es que ello no sólo afecta a los sectores marginados sino también a la juventud universitaria, que ve como su futuro no existe.

El simbolismo de la revuelta también es importante. Esta revuelta es un grito de atención a cada gobierno europeo, aquí cada uno debería de buscar las causas en su propia comunidad. Diciembre del 2008 tiene ciertos ecos de mayo del 68: más que a una revuelta económica o política, quizá asistimos a una revuelta cultural, no por minoritaria es menos significativa.
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Banda sonora: "Bloodhound Gang - Fire Water Burn"

21 diciembre 2008

La bala que respetó a Conrad

21 diciembre 2008
El ruido del la pluma contra el papel resuena en los oídos de Józef como un epitafio, mientras la tinta fluye, su corazón late como una ametralladora empujando la sangre por su cuerpo, su respiración ya agitada se acelera, como si en la estancia el oxígeno se hubiera consumido repentinamente, se siente asfixiado, quiere gritar pero no lo hace, una llamada de socorro sólo tiene sentido cuando alguien puede oírla, quiere llorar pero no puede, las lágrimas ya no enderezan el camino, tan solo emborronan la visión del sendero.

Esta solo ante sus actos, solo ante su futuro incierto.

Sobre la mesa, acompañando al tintero, una botella de licor le da el fuelle suficiente como para no detenerse, empapa sus neuronas y le narcotiza lo justito para poder continuar con el plan prefijado, un trago que ya no raspa al pasar por el gaznate y una firma temblorosa son sus últimas acciones antes de cerrar el sobre con las palabras de un hombre que no hace tanto que dejó de ser niño.

Sin poder evitar un ligero temblor en la mano, el joven polaco abre el cajón del escritorio sobre el que se desespera, dentro de éste, al lado de la sucia caja de latón donde tiempo atrás hubo dinero, un viejo revólver oxidado espera envuelto en un paño impoluto, los latidos de las venas sobre los tímpanos del suicida actúan como un diapasón marcando el ritmo, con un suave ruido acompañan la apertura del tambor, la entrada de la munición y el clic del percutor al armarse, el desastre esta servido.

Un millón de imágenes atraviesan sin orden ni concierto la mente del polaco, sus progenitores muertos, sus ansias de aventura, la primera vez que vio el mar y decidió formar parte de los hombres que inconscientes se atreven a desafiarlo, el juego, el contrabando, las pérdidas y las deudas, consecuencia directa de la imperiosa necesidad de comerse el mundo.

Arruinado, marinero novato sin padre ni madre ni perro que le ladre, varado en Marsella tras haberse pulido hasta los hígados en los casinos principescos, es hora de pasar por caja, cierra los ojos, empuña el arma y apoya el cañón contra su pecho.

Un ruido seco alarma al vecindario, Józef aprieta el gatillo, desconoce que la bala que en ése mismo instante sale propulsada hacia su persona es un proyectil mágico, con conciencia, el pedazo de plomo no obedece las leyes de la física, sino a los dioses de la literatura, en ésta ocasión no puede hacer su trabajo, la pérdida sería demasiado grande, penetra en la carne esquivando el corazón y otros órganos vitales, haciendo el mínimo destrozo necesario, entrando y saliendo limpiamente.

Cuando cae al suelo ensangrentado, el polaco aún está vivo, saldrá de esta, seguirá respirando para poder un buen día cambiar su nombre y sus apellidos por aquellos con los que pasará a la historia, Joseph Conrad todavía no ha parido obras como “El corazón de las tinieblas” o “Nostromo”, y por suerte para el mundo, una bala y una mala racha no le impedirán hacerlo.

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16 diciembre 2008

Descolgado

16 diciembre 2008



Soy algo curioso, según mis visitas.

Raro.

No suelo colgar ningún cuadro, y tengo unos cuantos cuadros, suelo dejarlos apoyado contra la pared o en la estantería. No tengo nada en las paredes, desnudas. No sé muy bien porque. Soy raro.

No es que mis cuadros sean feos, ni que los haya pintado yo, tengo muy buenas réplicas (que más de un riñón me costaron) de cuadros famosos. Pequeñas grandes obras como por ejemplo:
Impresión, Sol de Levante (Impression, soleil levant) de Claude Monet)
De Monet, todo, y si es dos para llevar mejor. De lo poco vivo que tengo "no-colgado", tanta desolación, tanto frío, y coloco a Monet. Rarezas, pero me derrito por el impresionismo.

El beso, de Klimt
Soy un fiel de Klim, amante de las películas denominadas "de época", sentido y sensibilidad, y todo lo que tenga que ver con el romanticismo sensibilero me derrite. Si qué pasa, soy un hombre con pelo en el pecho, pero que llora viendo el club de los poetas muerto. He dicho.

EL grito, de Munch
Por el frío, agustia, que trasnmite, la desolación en una expresión tan humana como es un grito. No conozco más la obra de este autor, tampoco es que me haya esforzado más allá de Wikipedia. pero desata tales pasiones que las 4 réplicas originales del propio autor han sido alguna vez robada. No solo a mi fascina esa desolación humana.

Noche Estrellada, Van Gogh
Estaría en vida loco, pero de grandes locuras nace los esencialmente sencillo. Junto a la pared de mi cama. Frío, triste, con ese sol que ni calienta. Fabuloso.

A dos manos, Escher

Belvedere, Escher
Es posiblemente el cuadro que más años lleva conmigo, y aún me fascina lo fácil que es engañar a la mente humana con simple geometría. A veces la verdad se esconde, y nos confomamos con ser engañados. Aquí Escher era un genio.

El Gernika, Picasso
Poco voy a decir. Cerca de donde veraneaba mi familia, había un bar cuya fachada estaba pintado por este cuadro, será por eso o por su significado. Y eso que de Picasso no me suele gustar nada.

La tentación de San Antonio, Dalí
De Dalí me suele gustar todo, pero este póster lo compré en su museo en Figueras, porque ya poseía una réplica de 10 leuros. La fuerza que retrasmite para mi esta imágen es única. Lo mejor de Dalí.

Me gustaría tenerlos originales, y a quién no. Todo esto viene a que he recibido un MEME, esa pequeña manipulación del gen egoista (dixit) que no suelo contestar casi nunca. Pero esta vez me ha hecho pensar, no en colgar mi preciosos cuadros, sino en cual me falta, que poster para enmarcar me falta.

Y creo que me falta una, La carga de los mamelucos en la Puerta del Sol (dixit).

Y me ha llevado toda una tarde para recordar que cuadro me falta por no colgar. Cosas mías, sin duda.
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Banda sonora: "Sum 41, Pieces"
 
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